PISA 2025: cuatro retos educativos y así los afrontamos en El Atabal
España vuelve a perder terreno en lectura y matemáticas. Pero detrás de las puntuaciones hay algo más importante: señales sobre cómo están aprendiendo nuestros jóvenes, qué dificultades afronta hoy la educación y qué podemos hacer desde la escuela y desde casa para responder a ellas.
El problema no es solo bajar puntos. La pregunta realmente importante es qué necesitamos cambiar para que nuestros alumnos aprendan mejor.
PISA no se limita a medir cuánto se ha memorizado.
Evalúa hasta qué punto estudiantes de 15 años pueden comprender, razonar, resolver problemas y utilizar lo aprendido ante situaciones que no siempre son idénticas a las trabajadas en clase. Por eso sus resultados merecen ser observados más allá de una simple clasificación de países.
Cuatro retos detrás de los números
PISA no permite atribuir el descenso a una única causa. Sí muestra tendencias que merece la pena escuchar. Hemos seleccionado cuatro retos que conectan directamente con el día a día de alumnos, familias y profesores. Para el apartado de asistencia añadimos también la referencia oficial sobre absentismo escolar establecida en Andalucía.
Aprender no es repetir: es comprender y saber utilizar lo aprendido
Una de las señales más preocupantes de PISA 2025 no está únicamente en la puntuación media. También ha aumentado de forma importante el porcentaje de estudiantes españoles que no alcanza el nivel básico de competencia que PISA denomina Nivel 2.
Aproximadamente 17 de cada 100 alumnos en 2015 frente a 32 de cada 100 en 2025.
Aproximadamente 22 de cada 100 alumnos en 2015 frente a 33 de cada 100 en 2025.
Aproximadamente 18 de cada 100 alumnos en 2015 frente a 24 de cada 100 en 2025.
¿Qué significa realmente? Que el problema no consiste únicamente en que la puntuación media española haya bajado. También ha crecido el grupo de jóvenes que tiene dificultades para alcanzar las competencias básicas que PISA considera necesarias para seguir aprendiendo con solvencia.
Fuente: OCDE, PISA 2025. Los porcentajes de 2025 están redondeados. Los valores de 2015 son aproximados y se obtienen a partir de esos porcentajes y de la variación 2015–2025 publicada por la OCDE.
El reto, por tanto, no consiste simplemente en avanzar más rápido por los contenidos. Consiste en conseguir que el conocimiento se asiente: leer comprendiendo, argumentar, relacionar ideas, resolver problemas y enfrentarse a situaciones nuevas.
Comprender antes de acumular
Nuestro proyecto educativo persigue una formación rigurosa y plural y concede especial importancia a los hábitos intelectuales y a las técnicas de trabajo. Desde las primeras etapas potenciamos la creatividad, el espíritu crítico, la toma de decisiones, la expresión oral y el aprender a aprender.
También insistimos en algo aparentemente sencillo: leer, repasar, razonar y consolidar lo trabajado. El objetivo no es estudiar más horas, sino lograr que aquello que se aprende pueda utilizarse después.
Recuperar la atención en un mundo diseñado para interrumpirla
Concentrarse se ha convertido en una competencia educativa en sí misma. Las últimas ediciones de PISA vienen señalando de forma consistente que la distracción digital sigue siendo un reto importante dentro del aula.
El dato no significa que utilizar tecnología provoque necesariamente peores resultados. La propia OCDE señala que el problema aparece cuando los dispositivos interrumpen el aprendizaje o se utilizan sin una finalidad clara.
De hecho, los centros con prohibición del teléfono móvil o con pautas específicas para el uso de dispositivos tienden a registrar menos distracción digital, aunque la relación directa entre estas medidas y el rendimiento académico no es concluyente.
A ello se suma un fenómeno nuevo: el 54 % de los estudiantes españoles de 15 años afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial para ayudarle a aprender al menos una vez por semana. La tecnología ofrece enormes posibilidades, pero exige todavía más criterio.
Tecnología sí. Pero con un propósito.
En nuestro colegio los teléfonos móviles y los relojes inteligentes no se utilizan durante la jornada escolar. Ordenadores y tabletas tampoco forman parte del aula de manera permanente.
Cuando una actividad requiere tecnología, se utiliza bajo supervisión del profesor o profesora, con una tarea concreta, unas herramientas definidas y un tiempo determinado. Terminada la actividad, termina también el uso del dispositivo.
Limitar la presencia permanente de pantallas no significa renunciar a la competencia digital. Significa enseñar a utilizar la tecnología con criterio, seguridad y responsabilidad.
La constancia sigue siendo una de las herramientas más poderosas para aprender
Ninguna metodología funciona sin continuidad. Aprender exige estar, escuchar, practicar, equivocarse, corregir y volver a intentarlo.
En Secundaria, 25 horas de clase sin justificar en un mes ya se consideran una situación de absentismo escolar.
La normativa andaluza establece como referencia 25 horas de clase sin justificar al cabo de un mes, o el equivalente al 25 % de las horas lectivas.
Fuente: Junta de Andalucía · Plan Integral para la Prevención, Seguimiento y Control del Absentismo Escolar.
Una ausencia puntual y justificada forma parte de la vida escolar y no debe confundirse con el absentismo. El problema aparece cuando las faltas injustificadas se repiten y rompen la continuidad del aprendizaje.
Aprender es un proceso acumulativo: cada explicación, cada actividad y cada corrección se apoya en lo trabajado anteriormente. Por eso la asistencia, la puntualidad y la constancia siguen siendo una parte esencial del éxito escolar.
Hábitos, responsabilidad y seguimiento
Responsabilidad, voluntad y constancia forman parte de nuestro proyecto educativo. Buscamos que el alumnado adquiera progresivamente autonomía sin confundir autonomía con ausencia de acompañamiento.
El trabajo tutorial y el Departamento de Orientación permiten detectar dificultades, hacer seguimiento y ayudar a fortalecer los prerrequisitos necesarios para aprender.
Preparar el material, cumplir horarios, mantener hábitos de estudio y asumir progresivamente las propias responsabilidades son aprendizajes tan importantes como muchos contenidos académicos.
Los adolescentes piden independencia, pero siguen necesitando acompañamiento
Otro de los datos de PISA 2025 pasa más desapercibido, pero merece atención: los propios estudiantes perciben menos acompañamiento familiar que tres años antes.
Acompañar no significa controlar cada tarea, hacer los deberes por ellos o preguntar únicamente por las notas. A veces consiste simplemente en saber qué está ocurriendo, escuchar y detectar a tiempo cuándo algo comienza a no funcionar.
Familia y colegio deben mirar en la misma dirección
Entendemos la educación como una responsabilidad compartida. Las reuniones con las familias, las tutorías, la comunicación con el profesorado y el Departamento de Orientación forman parte de ese acompañamiento.
No se trata de eliminar todas las dificultades del camino de nuestros alumnos. Se trata de que sepan que, cuando aparezcan, familia y colegio estarán suficientemente cerca para ayudarles a afrontarlas.
El futuro de la educación no se juega únicamente en una puntuación.
PISA es una fotografía, no una sentencia. Pero una buena fotografía permite ver cosas que conviene no ignorar.
Comprender mejor. Proteger la atención. Recuperar el valor de la constancia. Y mantener cerca a las familias. Son retos que ninguna ley, aplicación o metodología puede resolver por sí sola.
En El Atabal seguimos creyendo que una educación exigente puede ser al mismo tiempo cercana; que la innovación necesita criterio; y que formar a una persona exige mucho más que conseguir que apruebe un examen.
Fuentes oficiales consultadas: OCDE, PISA 2025 Results (Volume I), Education GPS y resultados PISA 2022; Junta de Andalucía, normativa sobre prevención y control del absentismo escolar; Consejo Escolar de Andalucía; INCIBE; Proyecto Educativo y Departamento de Orientación del Colegio El Atabal.
PISA identifica tendencias y asociaciones estadísticas. Los datos citados no implican por sí mismos relaciones directas de causa y efecto.
